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viernes, 5 de septiembre de 2008

De películas y libros

El otro día fui a ver Viaje al Centro de la Tierra en 3D (por cierto, muy bien acompañada) y la disfruté como loca. Es lo que según yo deberían ser las películas: dos horas que te atrapen, sacuda, asusten, intriguen, y al salir del cine te dejen con una sensación agradable.
Con estos antecedentes, se adivina que no me gusta mucho el "cine de autor" o "de arte" pa' metáforas o complicaciones metafísicas tengo mi vida y mi chamba y mis broncas existenciales.
Con los libros, mi relación es distinta porque no son tan efímeros: no son 50 pesos por dos horas. Ahora, soy una regular consumidora de best sellers, aunque me considero una lectora exigente, o tal vez por eso mismo. Hay momentos (generalmente en vacaciones) en que tengo ganas sólo de tumbarme y leer un rato, sin tomar notas o asimilar conceptos y relaciones. Claro que hay níveles: del El Ocho y El Evangelio del Mal (no recomendables salvo en caso de severa obstrucción cerebral) a Los pilares de la Tierra o La Catedral del Mar hay un buen trecho de calidad y oficio, si bien la intención sea más comercial que intelectual.
Lo que me queda claro es que ya me curé del farolismo intelectual de antes-muerta-a-que-me-vean-con-un-best seller. Pos sí. Los he leído y los disfruto. ¿Y qué?
Y lo seguiré haciendo. Nada más saludable que recuperar la relación de un niño que sólo lee por placer y si le gusta, lo devora y si no, lo deja y aquí no ha pasado nada. Antes de saber de autores y títulos consagrados.
Lo mismo pasa con las películas, más inmediatamente tal vez; pero el principio debería ser siempre el regocijo y no el prestigio. Claro que si los dos se combinan, no hay nada que lo supere.

lunes, 26 de mayo de 2008

Más de Agatha Christie

Fue una verdadera ganga. En la mesa de $99 o menos ahí estaba: Asesinato en el Expreso de Oriente. El último (y vaya que busqué y puse a la Felisberta y al Velvet a rebuscar otro).

Llegandito a casa de mis papás me tumbé con mi mamá a verla. Chequen cartelazo de lujo:

Albert Finney,
Lauren Bacall,
Martin Balsam,
Jacqueline Bisset,
Jean-Pierre Cassel,
Sean Connery,
John Gielgud,
Wendy Hiller,
Anthony Perkins,
Vanessa Redgrave,
Rachel Roberts,
Richard Widmark,
Michael York y
Colin Blakely.

Aunque no es mi Poirot favorito, Finney hace un gran papel (de hecho, la mismísima Agatha Christie, quien vió la película catorce meses antes de morir, dijo que era así como se imaginaba al detective).

Total, que la película es una delicia, sobre todo si, como yo misma, ya se sabe lo que pasa y se puede uno concentrar en los escenarios, guardarropa y utilerías. Como ya he dicho y seguiré diciendo (hasta que alguien me de la razón, jajajaja), Agatha Christie no es para quien guste del misterio.

Es para quienes disfrutamos los pequeños placeres de la vida como una buena taza de té en una buena sobre mesa en un sillón mullido. Y una buena película.

Pocas cosas más exquisitas.

lunes, 24 de marzo de 2008

Santo y Blue Demon contra los Mostros

(sic). Los sábados a las 6 de la mañana, se prende mi tele (mi cerebro tarda 75 minutos màs) donde pasan a esa hora infame pelis del Santo. En mi estado de semi-conciencia veo retazos de la acción (lo bueno es que las tramas son simples y la música ayuda a saber si pasa algo misterioso, el malo planea maldosidades o vienen los guamazos) hasta que para el final estoy super despierta.
La semana pasada me llamó la atención que el Santo no tuviera sus setenterísimos suéteres pegaditos, de cuello de tortuga y manga corta, sino una curiosa casaquita de lamé plateado a juego con su mascarita hasta que descubrì que era el Santo ("Caballero de la máscara de plata") del siglo XVII, donde manda a una bruja a la hoguera y a media tiznada ella lo maldice a él y a todos los presentes amenazando con volver en 300 años, o sea los años setenta y se posesiona de la novia del Santo.
Esta semana un chozno de Drácula, por alguna extraña razón avencidado en el DF, inventa un artefacto que transplanta cerebros y revive muertos y domina al Blue Demon y lanza contra el Santo a un Drácula de petatiux, una momia de halloween de kínder clasemediero, un hombre lobo con cara de gurú posmoderno y trasnochado, tres cableros medio pintados de verde, un mostro de la laguna hecho en vulcanizadora con cara de ratón con cortisona y al Blue Demon de maldito y atacan a unos pescadores, a un caballo y a una paseante. El Santo se mete a la laguna a pelear con el mostro (a estas alturas, no sé si por mi lento despertar, no me quedaba claro por qué había una laguna y una calle en medio de nada, y por qué si era de noche el sol brillaba rete chulo -o tal vez los mostros estos eran tan chidos que podían atacar de día).
Total que el Santo acaba con todos y rescata a la nenorra (como en todas las del Santo). Pero lo que verdaderamente gozo es la reminiscencia de cuando era niña y mi hermano y yo nos repatingábamos salomónicamente en el sofá a ver tele comiendo pan. Es la misma sensación, pero con ventajas de adulto (me puedo quedar en mi camita y no tengo que compartir con mi hermano).
Lo que me queda claro es que seguiré prendiendo la tele los sábados a las 6 a.m. a ver las películas del Santo. Tal vez para el próximo sábado me prepare un bocadillo...